Recuerdos de Gail Tredwell – Memorias de Anu Iyer sobre Gayatri

Hemos recibido el siguiente testimonio de una antigua devota:

Mi nombre es Anu Iyer y conocí a Amma en 1987 en Palo Alto en la casa de unos buenos amigos de nuestra familia. Mi hermana y yo enseguida nos sentimos conectadas con Amma , especialmente a través de sus bhajans, y quisimos viajar con ella . Los primeros años fueron tiempos especiales cuando éramos jóvenes y crecíamos alrededor de Amma y de los monjes veteranos. Y fue entonces cuando conocí a Gail Tredwell . En 1988, cuando nuestra familia invitó Amma a nuestra casa por primera vez, me dieron una primera impresión de su personalidad. Se trataba de una mujer decidida, fuerte y dominante a pesar de que éramos niños, y nunca dudaba en tener sus favoritos. Se la conocía con el infame nombre de ” Gayatri Akka “, ya que era como una jefa mafiosa, alguien que controlaba todos los aspectos de la vida de muchas chicas. No sabía que mi hermana y yo no tardaríamos en caer presas de su control y formas tiránicas.

En 1992 viajamos con Amma acompañándola en su gira de tres meses por los EE.UU. y Europa. Era una aventura espiritual, pero también nos tocó estar muy cerca de Gail. Ella controla dónde alojarnos, el seva que teníamos que hacer y, a menudo, lo decidía con la mayor parcialidad. Ella parecía deleitarse mandarnos tareas: “¡Limpiar la cocina, holgazanas perezosas!” Mientras nos azotaba el trasero con un paño de cocina. Nos tomamos estas tareas con calma, ya que nos ayudaba a cultivar la disciplina, pero a medida que pasaba el tiempo su personalidad se volvía más oscura y más negativa. Para ser franca, pasábamos bastante miedo cuando estábamos cerca de ella. Irónicamente, a medida que se producía esta transformación, ella mantenía una camarilla muy cerca de ella, asegurándose de tener siempre alguien en quien apoyarse, en tener una mano que le diera golpes en las espalda de aceptación. Parecía deleitarse en hacerte sentir excluida y se aseguraba de que supiéramos que nuestra posición era de sumisión y servilismo.

“Nos chocaba que alguien a quien reverenciamos como gran ser, que estaba “cerca de Amma”, hablara más como un marinero borracho que como una sannyasini.”

Recuerdo que en una de las primeras giras, mientras estábamos cerca de Burdeos, estuve tocando una tabla larga ( tambores ) en la sesión de la noche de Devi Bhava . Pasé muchas horas acompañando al conjunto de cantos devocionales de los monjes veteranos. De repente, Gail decidió que quería tener una sesión de canto y me pidió que la acompañara. Siempre fue un honor para mí tocar música con ella, ya que consideraba sus sesiones como muy especiales. Por tanto, le pedí permiso para prepararme estirando las piernas e ir al baño rápidamente con la intención de regresar lo antes posible. De repente cambió su carácter y me dijo muy enojada: “¿Por qué no te cortas los pechos y simulas que eres un muchacho. Favoreces a los swamis de todos modos. ¡Vete a besarles el culo!” Y se marchó hecha una furia. Al ser una joven adolescente, todo esto era nuevo para mí y me sentía horrorizada. Recuerdo salir corriendo hacia el camino de girasoles que había allí cerca y quedarme llorando en la oscuridad. Ella parecía saber exactamente qué tenía que decir para infligirte el mayor dolor posible. Recuerdo decenas de casos en los que ella me hizo llorar, y también a otros tantos, solo por ser tan mala. Solía hablar utilizando insinuaciones sexuales y palabras hirientes, como si estuviera obsesionada con las partes del cuerpo. Al mismo tiempo, irónicamente, se promocionaba a sí misma como un ser bien puro e inocente. Nos chocaba que alguien a quien reverenciamos como gran ser, que estaba “cerca de Amma”, hablara más como un marinero borracho que como una sannyasini
“Conforme pasaban los años, se veía claro que se caía a pedazos.”

Conforme pasaban los años, se veía claro que se caía a pedazos. Se volvió descaradamente irrespetuosa hacia Amma y empezó a hablar negativamente del Ashram. Era común en ella usar palabras como “hijo de puta” y “bastardo” para referirse a los monjes veteranos y todos los que la rodeaban. Recuerdo que en 1996 cuando estábamos con el grupo de Amma en un piso en el centro de París, Gail usó muy irreverentemente sus pies para llamar la atención de uno de los monjes. Ella que se enorgullecía de ser tan bien versada en la cultura india, tenía que saber que aquella acción era una falta de respeto. Tuvimos la suerte de aceptar esta negatividad como parte de su personalidad y nunca la llegamos a cuestionar.

Cuando una amiga se unió al Ashram en 1996, nos comentó lo negativa y burda que había resultado Gail en su reunión con los ashramitas recién llegados. Los nuevos residentes estaban horrorizados y se sentían perplejos al atestiguar el lado oscuro de Gail, tras haber leído las llamadas “enseñanzas” espirituales de la Swamini más cercana a Amma. Sin embargo, a pesar de mostrarse disgustada, ella se aferraba a sus poderes y seguía controlándolo todo.

Quizás el incidente en el que pasé más miedo se produjo en noviembre de 1999, en San Ramón, pocos días antes de su “gran fuga”. Me había aventurado a salir con un amigo a un centro comercial cercano, irónicamente para comprarle a Gail un regalo de cumpleaños. Nunca llegué al centro comercial porque nuestro coche tuvo un accidente. Por suerte no tuve que ir a emergencias, pero perdí completamente la sensibilidad de mi cuelo y no pude moverme durante unos días. Una mañana, cuando estaba descansando en mi saco de dormir en el ashram de San Ramón, oí su voz crepitante en el pasillo: “¡Levántate, huesos perezosos!”, mientras colocaba su pie derecho junto a mi cabeza. Yo tenía mucho miedo, ya que ni siquiera podía mover el cuello. De pronto, para mi horror, comenzó literalmente a darme patadas. Le rogué “Por favor, detente. ¡No ves que no puedo mover el cuello!” Ella no mostró ningún signo de remordimiento, por no hablar de compasión, mientras me retorcía de dolor, incapaz de defenderme. Para ella era una broma y replicó “¡Con que no se puede mover, aye!”, con su acento australiano sarcástico. Aún resultó más doloroso que dos de mis amigas más cercanas, que fueron las que primero me presentaron a Amma, estuvieran allí de pie y no hicieran ni dijeran nada, a pesar de que vieron toda la agresión que me hizo Gail. Incluso las tres salieron de la sala cogidas del brazo. Ser tratada de aquella manera por la gente que tenía como muy amiga me resultó muy doloroso. Las lágrimas rodaron por mi cara mientras me dejaban allí sintiéndome herida y confusa. Esas chicas saldrían de Amma poco después de que lo hiciera Gail. Vi entonces que Gail había envenenado sus mentes. Ellas constituían parte de la camarilla de élite de Gail, los partidarios que ella había reclutado para que la sirvieran y la apoyaran, quizás todo esto formaba parte de su plan.

Aquí había dos personas muy cercanas a Amma desempeñando un papel similar, pero una era bien amorosa y compasiva, mientras que la otra era muy negativa y llena de odio y agresividad.

Por otro lado, era Lakshmi Akka , que servia cerca Amma la que amorosamente lavada y doblada mi ropa en el momento del accidente a pesar de lo ocupaba que estaba y de sus responsabilidades. Realmente me enseñó una lección de optimismo y buena actitud. Aquí había dos personas muy cercanas a Amma desempeñando un papel similar, pero una era bien amorosa y compasiva, mientras que la otra era muy negativa y llena de odio y agresividad.

En 2001 recibí un correo electrónico absurdo con acusaciones sobre Amma que procedía del círculo íntimo de Gail. Trataban de destruir mi fe y conseguir que me fuera, pero no tuvieron agallas para firmar el correo con sus nombres. Me resultó fácil darme cuenta de sus identidades y me sentí horrorizada de su falta de integridad. ¿No podían dejarme en paz ahora que ya se había ido? Sus intentos fueron desesperados y resultaron contraproducentes y no lograron (tampoco lo logran ahora) conseguir nada. Mi experiencia es mi maestro y no necesito ser “salvada” por personas que no tienen nada bueno que ofrecer al mundo. Me acuerdo de una cita de Winston Churchill de mis días de estudiante: “La verdad es incontrovertible. La malicia puede atacarla, la ignorancia burlarse de ella, pero al final ahí está”.

“La verdad es incontrovertible. La malicia puede atacarla, la ignorancia burlarse de ella, pero al final ahí está”

Sólo me han ayudado a superar esas heridas las enseñanzas de Amma de amor y perdón. Amma y los swamis siempre han mostrado gran amor y compasión hacia todos nosotros. En los primeros años de las giras europeas nos congelábamos de frío en algunas ciudades europeas. Amma se preocupaba de nosotros, nos ofrecía su propia ducha de agua caliente, e incluso nos llevaba a dormir a su habitación. También en un nivel mundano Amma cuidaba de nosotros.

Los swamis siempre mostraron un profundo respeto y amor hacia todos nosotros, a pesar de las acusaciones de Gail de que la organización está “dominada por hombres”. En 1993, cuando estábamos en Chicago en el Parlamento de las Religiones del Mundo, Swamiji, un monje veterano, me corrigió cuando llamé a Gail por su primer nombre. En la cultura india, una muestra respeto añadiendo al nombre un “chechi” o “akka” para referirse a un hermano o hermana de mayor edad. Swamiji quería la llamara “Gayatri Akka” a fin de mostrarle el respeto debido. Amma me dio el especial honor de tocar las tablas, y los swamis me aceptaron afectuosamente como la primera mujer que tocaba tablas en todas las giras mundiales de Amma. Ellos siempre me han animado, me han alabado y ha fomentado mis talentos creativos.

Los swamis siempre mostró un profundo respeto y amor hacia nosotros , a pesar de las alegaciones de Gail que la organización es ” dominada por hombres . ” En 1993 , cuando estábamos en Chicago en el Parlamento de las Religiones del Mundo , Swamiji , un monje mayor , me corrigió cuando llamé Gail por su primer nombre . En la cultura india , uno muestra respeto por la adición de o bien un ” Chechi ” o ” akka ” para referirse a una hermana tan grande anciano o hermano mayor. Se aseguró de que me refería a ella como ” Gayatri Akka ” con el fin de respetar como es debido. Amma me dio el honor especial de tocar las tablas, y los swamis amorosamente me aceptó como el primer intérprete de tabla femenina en todas las giras mundiales. Ellos siempre anima , mentor y me alabaron y fomentaron mis talentos creativos. Irónicamente era Gail, la mujer monástica de más alto rango, la que desalentaba y controlaba, tanto a mí como a otras chicas. Los swamis siempre han sido brillantes y joviales, y muestran un semblante espiritual. Teniendo en cuenta que Gail nunca fue condescendiente con nosotras y paranoica con todo y con todos, nunca tuvo la amplitud de miras que uno esperaría en una persona que ocupa un alto nivel. De hecho, Gail nunca fue un modelo a seguir para las mujeres. Es Amma la que ha sido una líder de vanguardia en el tema de los derechos de las mujeres. Ella dio la vuelta a las tradiciones de la India designando a las primeras mujeres sacerdotisas que en la India pueden realizar rituales sagrados. Las mujeres ocupan los puestos más altos en todas las instituciones de Amma. Ellas son directoras de las escuelas Amrita Vidyalayam, jefes de departamento de la Universidad Amrita. Hay programas y foros en toda la India para reforzar el papel de las mujeres, en los que se enseña habilidades para una vida digna, y en los que he tenido la suerte de colaborar con algunas de estas mujeres. Muchos de los discursos de Amma en foros mundiales se han centrado exclusivamente en tratar de elevar el papel de la mujer e infundir confianza en ellas. La lista sigue y sigue. La presentación de unos cuantos aspectos es como iluminar una vela al sol.
Sólo me han ayudado a superar esas heridas las enseñanzas de Amma de amor y perdón.

Ha sido muy triste para mí ver cómo el carácter de Gail se tornaba amargo a medida que pasaban los años. Ella era alguien a quien veneraba y admiraba, incluso al final en que las experiencias dolorosas eran tan profundas que son difíciles de olvidar. He tocado sus pies muchas veces por respeto a lo que ella representaba: una monja en el camino del amor. Sin embargo, ella abusó totalmente de esta función y no estuvo a la altura de sus propios votos cuando creaba problemas y dañaba a los demás. Realmente pido por la paz y el bienestar de ella y espero que se dé cuenta de que el amor es la respuesta, no el odio y la venganza.

En el momento en que escribo esto no estoy afiliada de manera oficial con el Ashram de Amma. He elegido un camino espiritual para ser voluntaria y viajar con Amma en los últimos 22 años, por pura decisión personal. Amma sólo me ha pedido que haga de la educación una prioridad y que “vea el mundo” por mí misma y que adopte mis propias decisiones una vez informada. Ella ha fomentado mi talento creativo, lo que ha permitido que hoy en día sea una mujer libre y mucho más fuerte. Irónicamente mis experiencias más difíciles y limitadoras con la organización se dieron de mala manera a través de las “enseñanzas” de Gail.

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