Recuerdo de Gail Tredwell : Memorias de Arpana sobre Gayatri

Recibimos la siguiente carta de una antigua devota:

Mi nombre es Aspana. Soy abogada colegiada y he sido devota de Amma desde 1992. Vivía en Hawai cuando Gail Tredwell dejó el ashram de Amma. Aunque solo la conocía ligeramente en aquella época, me enteré que al dejar el ashram de Amma se había mudado a Hawai. Cuando supe que estaba buscando un lugar para vivir, la invitamos a que se quedara en nuestra casa. Gail se mudó y vino a vivir a nuestra casa quedándose con nosotros un año. Durante todo ese tiempo tuvo alojamiento gratuito, comida, un ambiente confortable y nuestro apoyo. Pasábamos juntas bastante tiempo, cocinábamos, nadábamos en la playa, ju´gabamos con el perro y pasamos algunos ratos con los amigos. Estaba aprendiendo a conducir, y yo le daba lecciones de cómo aparcar en paralelo. En suma, se convirtió en un miembro más de la familia. Había cerca un grupo de apoyo a la mujer, todas devotas de Amma que aceptaron a Gail en nuestro círculo. Todas pasábamos buenos ratos juntas y contábamos historias de los “viejos tiempos” con Amma, y Gay participaba voluntariamente en estas conversaciones, compartiendo historias divertidas e ingeniosas con nosotras. Nunca durante ese primer año que pasó lejos del ashram, mencionó en algún momento nada de las acusaciones de abuso y violencia que ahora ha incluido en su libro. Incluso en ese grupo de apoyo formado por amigas no observamos indicio alguno de la clase de abuso sexual que ha descrito en su nuevo libro catorce años más tarde.

“Nunca durante ese primer año que pasó lejos del ashram, mencionó en algún momento nada de las acusaciones de abuso y violencia que ahora ha incluido en su libro.”

Gail me confió de forma individual algunos detalles de su insatisfacción con el ashram. Ella creía que Amma y los swamis no se habían portado bien con ella y que lo le habían dado el respeto y reconocimiento que sentía que se merecía por su trabajo de gestión en la organización de Amma. Me confesó que ese hecho le había provocado la pérdida de su fe en Amma. En todas las conversaciones que mantuvimos a lo largo de ese año que estuvo conmigo y posteriormente, no hizo ninguna acusación de abuso sexual. Ni la más mínima insinuación. Nada. Me parecía una mujer que había perdido su orientación en el camino espiritual. Gail nunca fue cruel conmigo, pero fui testigo de sus acciones crueles con otros. Observar tales acciones resultaba muy desconcertante para mí. También durante ese periodo de tiempo tuve muchas conversaciones con Lakshmi que me contó los mismos incidentes que ella ha escrito en este mismo blog. A pesar de la crueldad que Gail había mostrado con Lakshmi, esta se sentía dolida por la partida de Gail y me expresó su esperanza de que volviera algún día. El Ashram de Amma le dio a Gail una suma de dinero después de que se fuera, y se refería a esa cantidad como su “pensión”. Sé de todo esto personalmente porque la ayudé a depositar ese dinero a través de su asesor de inversiones. Me resulta curioso que Gail omita ese hecho en su historia. También me resulta intrigante que escriba que tuvo que irse del ashram como una fugitiva y mantenerse en la clandestinidad. De hecho, nadie del ashram vino en su búsqueda, a pesar de que se sabía dónde vivía.

“Nadie trató de obligarla a regresar al ashram.”

Nadie trató de obligarla a regresar al ashram. Ella habló por teléfono con Swami Amritaswarupananda en alguna ocasión, y le facilitó personalmente el número de teléfono de nuestra casa. Aparte de eso, estaba encantada con lo que le habían dejado para ella los residentes del ashram mientras estuvo allí. Cuando el Brahmachari Dayamrita visió Hawai y celebró el retiro anual con los devotos, alquilamos un apartamento para Gail ya que esa semana se alojaron muchos devotos en nuestra casa. En uno de los días de retiro, Gail preparó la cena para los devotos, y nosotros la recogimos de su apartamento y la servimos. Gail se inició en la elaboración y venta de joyas para obtener ingresos. También comenzó a hacer trabajos de catering a domicilio, así como a dar clases de cocina hindú. En general, parecía bastante contenta con su nueva vida. No me puedo imaginar, y no me importa especular sobre el hecho de que haya llegado a contar esas historias ahora, cuando antes y después de dejar el ashram ni siquiera las había insinuado. Quisiera creer que algún trauma importante se ha producido en su mente.

“¿Por qué ha tenido que esperar tanto tiempo para sacarlas a relucir, si estas acusaciones no tienen ni siquiera una pizca de verdad?”

Lo que ha dicho en su libro no se corresponde con la persona que estuvo en mi casa durante el primer año después de salir del ashram. Sí es cierto que ella tuvo algunos momentos difíciles para adaptarse a la vida fuera de un ashram, y expresó su enojo y frustración sobre un montón de cosas del ashram, pero nunca mencionó el abuso sexual, ni ninguna clase de indiscreción sexual por parte de Amma o los Swamis. ¿Por qué ha tenido que esperar tanto tiempo para sacarlas a relucir, si estas acusaciones no tienen ni siquiera una pizca de verdad?

Sólo puedo decir, sobre la base de mi relación con Gail durante todo un año en Hawai y después en sus visitas a California tras mudarme aquí, que sus acusaciones presentes no contienen ni una pizca de verdad. Por esta causa me siento obligada a presentarme en este foro, escribir sobre la verdad y compartir mi experiencia .

Arpana

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