Recordando a Gail Tredwell – Una carta de Brahmacharini Lakshmi

Hemos recibido el siguiente relato de una brahmacharini del ashram de Amma

Mi nombre es Lakshmi. Soy originaria de Holanda, pero durante los últimos 29 años he sido residente de Amma en el ashram de Amritapuri. Además, durante los últimos 19 años, he estado sirviendo a Amma a tiempo completo en su habitación en el ashram. Mi oración ferviente es que este don de servir a Amma siga conmigo hasta mi muerte. Estoy escribiendo esto porque alguien me ha comentado que hay rumores en Internet de que Swamini Atmaprana (Dra. Leela) y yo habíamos dejado a Amma. Para que conste debo decir que las dos estamos todavía con Amma , contentas de participar en seva. En este momento, creo que es mi dharma (deber) el compartir algunos datos sobre Gail y las experiencias personales que tuve con ella.

En primer lugar, la afirmación de Gail de que vivió en el cuarto de Amma durante 20 años, sirviéndola, no es cierta. En los últimos cinco o seis años antes de dejar a Amma en 1999, Gail ya no vivía en el cuarto de Amma. Gail se había trasladado a la planta superior de la casa. A partir de entonces, ella sólo venía a ayudarme en algunas ocasiones. Incluso antes de que yo me instalara con Amma , había otras mujeres que se alojaban con Gail y Amma . Al poco de irse Gail, Swamini Krishnamrita Prana (Saumya de Australia ) también comenzó a quedarse en la casa de Amma .

En 1981, cuando Gail vino a ver a Amma por primera vez, ni siquiera tenía un juego extra de ropa para mudarse. En aquel momento, no había ningún ashram, sólo la casa familiar de Amma. Sin necesidad de indagar sobre su nombre , lugar de procedencia o cultura, Amma aceptó completamente a Gail, confiándole todas las responsabilidades. Desde ese día en adelante, hasta el día en que se fue del ashram, Gail vivió como una reina. Ella gobernó sobre los padres de Amma, hermanos, parientes, devotos, residentes del ashram, e incluso sobre los discípulos de Amma . Gail siempre favorecía a un pequeño grupo de personas: aquellas que le obedecían. Al igual que un dictador, no le importó pisotear a todos los que estaban a su alrededor, sin la menor preocupación por sus sentimientos.

Gail, ¿cuántas veces tuve que soportar tu ira incontrolable y tus ataques violentos? Golpear, patear o pellizcarme, escupirme en la cara, tirarme del pelo, y la intimidación… Esto era lo que sucedía prácticamente todos los días. ¿Recuerdas cuando me lanzaste una plancha caliente? De estos hechos no solo fueron testigos los residentes del ashram, sino también los devotos de Europa y EE.UU.

“Gail, ¿cuántas veces tuve que soportar tu ira incontrolable y tus ataques violentos? Golpear, patear o pellizcarme, escupirme en la cara, tirarme del pelo, y la intimidación… Esto era lo que sucedía prácticamente todos los días. ¿Recuerdas cuando me lanzaste una plancha caliente?”

¿No es una mentira absoluta decir que nadie te amó o te apoyo, etc, en el ashram? En realidad, los residentes – tanto los occidentales como los de la India – los devotos y discípulos te trataron con mucho amor y respeto. ¿Acaso no te dieron los devotos la bienvenida de una manera tradicional, realizando para ti el ritual de padapuja (la ceremonia de lavado de pies)? ¿No te trajeron los residentes indios tu comida india? ¿No te trajeron los residentes occidentales tu comida occidental? ¿Y las personas que te lavaron la ropa o las que te dieron masajes? ¿Cómo puedes decir que todo eso es faso sin engañar a tu conciencia?

Gail, en realidad, la razón por la que dejaste el ashram y la vida monástica es bien conocida por ti, por mí y por unos pocos más: Estabas enamorada de uno de los devotos americanos de Amma.

Después de que te fueras, él mismo se lo contó a Amma. Estaba angustiado, e incluso le mostró Amma los mensajes de correo electrónico que le enviaste a él. Yo estaba presente cuando Brahmachari Shubhamrita y otro residente del ashram tradujeron al malayalam estos correos electrónicos que le habías enviado a él. Intentaste atraer a este hombre inocente para que se alejara de Amma , pero tus deseos no se cumplieron. Gail, tus expectativas y deseos insatisfechos se han transformado en venganza y celos. Estás inoculando veneno de serpiente en los corazones de la gente inocente, con la vana esperanza de infectarlos con tus mentiras y tu negatividad.

“Gail, en realidad, la razón por la que dejaste el ashram y la vida monástica es bien conocida por ti, por mí y por unos pocos más: Estabas enamorada de uno de los devotos americanos de Amma.”
Tú también deseabas viajar por todo el mundo, realizando programas tú misma. Me expresaste este deseo y otros muchos. Fue por esos deseos por los que dejaste el ashram. No obstante, tus sueños y motivos egoístas nunca se realizaron. Los grandes maestros espirituales dicen que cuando nuestros deseos no se cumplen, se manifiestan de diferentes formas, como ira o venganza. Al final, nos destruimos a nosotros mismos. Esto es lo que ahora te está sucediendo a ti.
Dada la infinita compasión de Amma, ella te bendijo con muchas oportunidades, pensando que tal vez con el tiempo se podría producir algún cambio en ti. Finalmente Amma te dio incluso su bendición para que llevaras el hábito de monja renunciante (sannyasa). ¿No te has dado cuenta de cuán sagrado es ese voto de por vida? Los grandes maestros espirituales conocen el pasado, presente y futuro. Al margen de ello, ellos seguirán dando a cada uno, sin distinción, la oportunidad de crecer y desarrollarse. Ellos esperan pacientemente como la Madre Tierra. Sin embargo tú, al dar importancia solo a tus gustos o aversiones personales, desaprovechaste todas aquellas preciosas oportunidades. Inmersa como estabas en la negatividad de tu propia mente, nunca fuiste capaz de absorber el amor, la compasión y la orientación de Amma. Has proyectado tus propias faltas, defectos y debilidades sobre Amma. En ese proceso, tu mente se ha llenado de venganza hacia Amma.

“Ahora que sabemos lo que son capaces de producir el odio, el rencor y la venganza, me pregunto si aquellos acontecimientos fueron realmente accidentes.”

A menudo tu actitud y comportamiento nos asustaba realmente a todos. Muchos recordamos claramente cómo, en Suecia, persuadiste a Amma para se subiera a una barca y entonces remaste hasta las aguas profundas y la barca se volcó. Muchos de los acompañantes de la gira, incluida yo misma, oímos como Amma te suplicaba que no llevaras la barca tan adentro. Todos oímos a Amma gritar para que no balancearas la barca y fueras más cuidadosa. De repente, todos empezamos a gritar cuando vimos que la barca se volcaba y Amma desaparecía bajo la barca en las aguas heladas. Aquello fue espectáculo aterrador. Todos recordamos cómo, en otra ocasión, hiciste curry para Amma con setas silvestres que podían ser venenosas, ignorando las plegarias de las brahmacharinis Pavithramrita (Leelavathy) y Vineethamrita (Sreelatha) para que no lo hicieras. Después de comérselas, Amma estuvo vomitando dos días. Un análisis de sangre reveló que había toxinas peligrosas en la sangre de Amma que podían haber sido mortales. En otra ocasión, le diste a Amma una dosis mucho más alta de un medicamento que le había sido prescrito. Cuando Amma se sintió mal del estómago, cansada y mareada, tú trataste de culparme. No es posible que hayas podido olvidar estas cosas.
Swamini Krishnamrita Prana y Swamini Armaprana también recibieron sannyasa como tú. Ellas están impactadas por tu naturaleza malvada. Ahora que sabemos lo que son capaces de producir el odio, el rencor y la venganza, me pregunto si aquellos acontecimientos fueron realmente accidentes. Al margen de ello, Amma nunca dijo nada sobre aquellos hechos. Ella simplemente los aceptó, te perdonó y continuó prodigándote amor y compasión.

“A pesar de tus intentos de vender tus crueles palabras viciadas como verdad y por tanto cegar a personas inocentes, Amma todavía dice que ella no tiene más que amor hacia ti en su corazón. Al oír esto, yo solo puedo inclinarme ante la compasión y la maternidad infinitas de Amma.”

A pesar de todo esto, Amma solo nos pidió que rezáramos por ti. Todavía hoy en día, incluso antes de que ella pronuncie mi nombre, le viene la palabra “Gayatri” a sus labios. A pesar de tus intentos de vender tus crueles palabras viciadas como verdad y por tanto cegar a personas inocentes, Amma todavía dice que ella no tiene más que amor hacia ti en su corazón. Al oír esto, yo solo puedo inclinarme ante la compasión y la maternidad infinitas de Amma.
Amma no necesita explicarse o defenderse respecto a acusaciones de una mente perturbada. Pero por el bien de la rectitud y la justicia, estos asuntos deben hacerse públicos.
Realmente me siento triste por ti, Gail.
Rezo para que salgas de esta oscuridad,
Lakshmi.

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